El Bierzo · Receta tradicional
Cómo cocinar el botillo del Bierzo como en casa: la receta de siempre
Por Embutidos Pajariel · Receta · ~10 min de lectura
Si buscas cómo cocinar el botillo del Bierzo, lo primero que tienes que saber es que aquí no hay una receta única. Hay tantas como abuelas bercianas ha habido en cada pueblo de la comarca. Cada casa jura que su forma de hacerlo es la buena, y en el fondo todas tienen razón. El secreto no está tanto en una receta escrita como en el tiempo, la paciencia y el fuego bajo. En Embutidos Pajariel llevamos ochenta años acompañando ese ritual de cocina de domingo. Así que hoy te lo contamos paso a paso, tal y como se ha hecho siempre en El Bierzo. Sin prisas, sin tecnicismos, y con los trucos que se pasan de una generación a otra.
A continuación encontrarás los acompañamientos de siempre, los tiempos según el tamaño del botillo y unos cuantos trucos para que no se te desmande la olla. Y para cuando no te apetezca cocinar, tienes la alternativa de probarlo ya hecho en La Casa del Botillo.
Ingredientes y acompañamientos
La lista de la compra para cocinar el botillo del Bierzo como se ha hecho siempre es corta. Seguramente ya tengas casi todo en casa. Como referencia, para un botillo de aproximadamente un kilo —que suele alcanzar para unas cuatro personas alrededor de la mesa— necesitarás el botillo y unas patatas. También verdura de la olla y un poco de chorizo fresco para redondear el guiso.
Lo que necesitas para 4 personas
- 1 botillo del Bierzo IGP (aprox. 1 kg)
- 4 patatas medianas, peladas y enteras o en trozos grandes
- Medio kilo de berza o repollo (algunas casas prefieren grelos)
- 1 ristra de chorizo fresco del Bierzo
- Agua, la que pida la olla
Si en tu despensa hoy no hay ni berza ni grelos, no pasa nada. Un repollo normal o incluso una col pequeña cumplen perfectamente la función. Lo importante es que la verdura absorba el caldo rojizo mientras se termina de cocer todo junto.
Patatas, chorizo y las proporciones justas
Sobre las patatas hay que hacer una parada aparte. En El Bierzo casi nunca se cortan en dados pequeños. Se pelan enteras o, como mucho, partidas en dos o tres trozos grandes, los llamados cachelos. Así aguantan el hervor sin deshacerse y se empapan bien del caldo que suelta el botillo. Si alguna vez viste a tu abuela partir así las patatas en lugar de trocearlas finas, ya sabes por qué. En el colo de esas abuelas bercianas se aprendía que un cachelo pequeño se deshace a las primeras de cambio. Uno grande, en cambio, aguanta entero y sabroso hasta el final.
El chorizo fresco del Bierzo, por su parte, no es un simple acompañante. Se cuece junto al botillo en los últimos minutos. Su grasa se funde con el caldo y redondea el sabor de todo el plato.
Si en tu mesa vais a ser más o menos comensales que cuatro, la proporción es fácil de ajustar. Cuenta con una patata mediana y un buen puñado de verdura por persona. Y no tengas miedo de quedarte corto de chorizo, porque siempre apetece repetir. Si vais a ser muchos, puede compensarte más cocer dos botillos medianos en la misma olla que uno solo grande. Eso sí, siempre que quepan sin apretarse y el agua los cubra a ambos por igual.
Puedes ver toda la categoría Botillo en nuestra tienda, o partir directamente de nuestra ficha de producto del Botillo del Bierzo IGP si aún no tienes uno en casa. Y si es tu primera vez y prefieres no complicarte con la compra, empieza por el Lote Peñalba, pensado precisamente para quien se estrena en esto.
Paso a paso: cómo cocinar el botillo del Bierzo
Si es la primera vez que te enfrentas a un botillo, tranquilo. No hace falta ninguna técnica especial ni utensilios raros: solo una olla amplia, agua y algo de paciencia. Con estos pasos te quedará bien a la primera.
Lo primero, y esto no falla en ninguna cocina berciana: el botillo se pone a cocer siempre en agua fría, nunca en agua ya hirviendo. Cúbrelo bien en una olla amplia —tiene que moverse con soltura, no ir apretado— y sube el fuego hasta que rompa a hervir. En cuanto lo haga, bájalo para que cueza a fuego suave y constante, sin prisas. Verás cómo el agua se va tiñendo poco a poco de un rojo intenso, señal de que el pimentón del adobo está haciendo su trabajo.
Los tiempos, según el tamaño del botillo
Como los botillos con IGP pueden pesar entre 500 gramos y 1,6 kilos, el tiempo de cocción varía según la pieza que tengas en casa:
Tiempos de cocción orientativos
| Botillo pequeño (500-800 g) | 1h 30 - 2h |
| Botillo mediano (900 g - 1,2 kg) | 2h - 2h 30 |
| Botillo grande (hasta 1,6 kg) | ~3h |
Estos tiempos son orientativos, así que ten siempre agua de sobra preparada y repón si ves que baja demasiado durante la cocción. Cuando falten entre 30 y 45 minutos para el final, incorpora las patatas, la berza o los grelos y el chorizo. Aquí cada casa tiene su costumbre: unas añaden antes la verdura y después las patatas, otras lo echan prácticamente todo junto. A partir de ahí, ya solo queda esperar. Si en tu cocina hay algún esfamiao rondando la olla porque el olor ya se ha colado por toda la casa, mejor tenerlo entretenido. Todavía queda un rato.
Para comprobar el punto, pincha el botillo con un tenedor o una puntilla: si entra sin resistencia, está listo. Retíralo del agua con cuidado y colócalo en una fuente honda. Rodéalo con las patatas, la verdura y el chorizo antes de llevarlo a la mesa. Así se ha servido siempre en las casas del Bierzo.
Trucos para que quede en su punto
El primer truco, y el que más se repite en las cocinas bercianas, es no tener prisa. Un fuego demasiado fuerte puede reventar la tripa del botillo y hacer que pierda buena parte de su jugo. Así que nada de hervores violentos: mejor un chup-chup constante y tranquilo de principio a fin. No seas trapallero con los tiempos; el botillo premia a quien no lo apura.
Al principio de la cocción suele subir una espuma a la superficie. Retírala con una espumadera para que el caldo quede más limpio y con mejor aspecto. Tampoco hace falta añadir sal: el botillo ya viene bien adobado, y el caldo se sazona solo con lo que suelta durante la cocción. Deja además que repose un par de minutos fuera del agua antes de cortarlo, así conserva mejor su jugo al servir.
Y no deseches ese caldo rojizo que queda en la olla: es la salsa de siempre. Regar con ella las patatas y la verdura al servir es lo que termina de unir todo el plato.
Cocinar con antelación y aprovechar las sobras
Si vas a tener invitados y prefieres no estar pendiente de la olla justo cuando lleguen, el botillo también admite cocerse con antelación. Prepáralo el día antes, deja que se enfríe en su propio caldo y guárdalo en la nevera bien tapado. Al día siguiente, basta con recalentarlo despacio en ese mismo caldo durante quince o veinte minutos antes de servir, y nadie notará la diferencia. Y si te sobra algo, se recalienta igual de bien al día siguiente. Puede ser al baño maría o unos minutos al vapor, sin perder esa textura jugosa que buscamos.
Por último, no olvides el pan. En muchas casas, el mejor momento de la comida llega cuando alguien moja un currusco en ese caldo. No hay abuela berciana que no tenga preparada una hogaza cerca de la mesa para ese momento. Si quieres más ideas para seguir disfrutando el botillo y el resto del catálogo, echa un vistazo a nuestra sección de recetas.
Si prefieres no cocinarlo: pruébalo en La Casa del Botillo
Si hoy no tienes tiempo, no te apetece encender la cocina, o simplemente prefieres que alguien más se encargue. En La Casa del Botillo, en Ponferrada, puedes probarlo ya hecho, con el mismo cuidado de siempre. Además de comer en el propio local o en su terraza, ofrecen servicio a domicilio y recogida. Así que puedes disfrutarlo en casa sin encender un solo fogón. No en vano, su cocina tradicional ha sido reconocida por la Guía Repsol. Todo un aval para quien busca botillo del Bierzo bien hecho sin tener que cocinarlo.
Es una opción perfecta para una comida entre semana sin complicaciones. También sirve para cuando tienes gente en casa y prefieres centrarte en la sobremesa antes que en vigilar la olla.
La receta de siempre, en tu mesa o en la nuestra
Al final, cómo cocinar el botillo del Bierzo se reduce a lo de toda la vida: fuego lento, buena compañía de patata y verdura. Y la paciencia de dejar que el tiempo haga su trabajo. Ya sea en tu propia cocina o en la mesa de La Casa del Botillo, lo importante es el sabor auténtico de siempre. Con sello IGP y ochenta años de tradición familiar detrás, «hechos como siempre», que decimos en Embutidos Pajariel.
No hay ningún secreto en esta receta que no se aprenda a la primera. Respeta los tiempos, no tengas prisa con el fuego y deja que la olla haga el resto. La próxima vez ya lo tendrás dominado como si lo hubieras hecho toda la vida.
Si quieres contrastar tiempos y trucos con otra fuente, puedes consultar el Portal de Turismo de la Junta de Castilla y León. Recoge también su propia versión de esta receta tradicional.