El Bierzo · Picoteo y aperitivo
Cómo preparar la tabla de embutidos perfecta con el sabor de El Bierzo
Por Embutidos Pajariel · Ideas de picoteo · ~9 min de lectura
En el artículo anterior te contamos que en Embutidos Pajariel puedes llevar cualquier producto de nuestra gama a la mesa sin preocuparte por alérgenos. Sin excepciones ni letra pequeña. Pues bien: hoy toca la parte más bonita de esa tranquilidad, la que se disfruta con los ojos antes incluso que con el paladar. ¡Sí oh!, vamos a hablar de cómo preparar una tabla de embutidos que sea una fiesta para cualquier domingo con amigos. Sin complicarte la vida y con el sabor de El Bierzo como hilo conductor de toda la mesa.
Aprender cómo preparar una tabla de embutidos no depende de tener manos de artista ni de gastar una fortuna. Depende, sobre todo, de tres cosas: elegir bien la materia prima, saber colocar y cortar cada pieza, y acompañarla con cabeza. Vamos a repasar las tres, producto a producto. Así, la próxima vez que recibas invitados, no tendrás que improvisar ni amolarte pensando qué comprar.
La base: elegir bien la materia prima
Lo primero, y lo más importante, es no complicarse buscando docenas de referencias distintas. Con tres o cuatro variedades bien elegidas tienes de sobra. Eso sí, que no se parezcan ni en sabor ni en textura, para que la tabla resulte interesante de principio a fin. Combina algo intenso y especiado, un chorizo por ejemplo. Súmale algo más suave y jugoso, como un lomo embuchado. Y algo de textura distinta, como una cecina fina como el papel. Esa variedad es lo que hace que nadie se canse antes de terminar la ronda. Y evita el error más habitual: llenar la tabla de piezas que sepan todas parecido.
En cuanto a la cantidad, la referencia habitual entre quien se dedica a esto es clara. De 80 a 100 gramos de embutido por persona si la tabla es un aperitivo antes de comer. Y de 150 a 200 gramos si va a ser el plato principal de la reunión. Mejor quedarse un poco corto que sobrecargar la tabla: los embutidos se resecan si pasan demasiado tiempo fuera de la nevera. Siempre es más fácil sacar un poco más a mitad de la tarde que recoger lo que ha sobrado. Para una mesa de ocho personas, con esas cifras en la cabeza acertarás. No te vas a quedar corto ni te va a sobrar media tabla el lunes.
Y, sobre todo: parte de un buen producto. Da igual lo bonita que quede una tabla si lo que hay encima no tiene la calidad que se merece la ocasión. Puedes ver toda nuestra selección en la categoría de cecina. O directamente en nuestros lotes, pensados ya para no tener que ir eligiendo pieza a pieza.
Cómo colocar y cortar cada embutido
Aquí va la sección que más nos han pedido sobre cómo preparar una tabla de embutidos: cómo tratar cada producto para que luzca en la tabla lo que realmente vale. Vamos uno por uno. El botillo se queda fuera de esta lista. Para eso ya tiene sus propios artículos y su propia forma de comerse: bien caliente y con cuchara, no en lonchas.
Cecina
La cecina pide lonchas finas, casi transparentes. Se cortan siempre en el sentido contrario a la fibra, para que resulte tierna al morder y no se rompa al levantarla. Dispuesta en abanico, con las lonchas ligeramente superpuestas, es de las piezas que primero desaparecen de cualquier tabla. También de las que mejor casan con un vino tinto joven, si te animas a maridar. Nuestro formato cecina en centros y tacos viene ya pensado para facilitarte este corte en casa. Sin complicaciones, incluso si no tienes mucha práctica con el cuchillo.
Chorizo
Del chorizo ya hablamos largo y tendido al contarte por qué es sin gluten ni lactosa desde 2017. Así que aquí solo lo tratamos desde el lado práctico de la tabla. Se corta en rodajas no muy finas, en ángulo, para que se vea bien el veteado del pimentón. Así cada bocado tiene la textura justa. Si usas chorizo en sarta, puedes colgarlo directamente sobre la tabla como elemento decorativo antes de cortarlo. Además, da mucho juego para las fotos. Si prefieres el chorizo cular, de curación más larga, el sabor es más intenso. Conviene servirlo en raciones algo más pequeñas, para no eclipsar al resto de la tabla.
Lomo embuchado
El lomo embuchado se corta igual que la cecina: lonchas finas, casi translúcidas, en abanico. Su sabor es más suave y menos graso que el del chorizo o el salchichón. Suele hacer de "puente" entre los sabores más intensos y los más delicados de la tabla. Y es de los que mejor sientan a quien no es muy amigo de lo picante, o a los paladares más pequeños de la casa.
Salchichón
El salchichón, igual que el chorizo, se corta en rodajas en ángulo, ni muy gruesas ni de papel. Su punto de grasa entreverada lo hace especialmente agradecido con un buen pan o unas regañás. Es de los embutidos que mejor aguantan un rato fuera de la nevera sin resecarse. Buena opción, por tanto, si la sobremesa se alarga más de la cuenta.
Lacón
El lacón es el invitado menos habitual de una tabla fría, lo reconocemos. En El Bierzo y en Galicia lo comemos casi siempre cocido y caliente, con grelos. Pero cortado en lonchas muy finas y servido a temperatura ambiente, aporta un punto distinto y sorprendentemente agradecido. Sobre todo si tu tabla busca salirse un poco de lo habitual y sorprender a quien ya se sabe de memoria la combinación de siempre.
Acompañamientos que suman
Saber cómo preparar una tabla de embutidos también pasa por elegir bien los acompañamientos: una tabla nunca se sostiene sola, necesita compañía que la complete sin robarle protagonismo. El queso es el acompañante de cabecera. Aquí la única regla de oro es evitar que los quesos claros toquen directamente al chorizo o al salchichón. El pimentón mancha y adelanta un sabor que debería llegar después. Los frutos secos —nueces, almendras, alguna avellana— aportan el punto crujiente que un plato de solo embutidos y quesos no tiene. Y los encurtidos, como unos pepinillos o unas aceitunas, limpian el paladar entre bocado y bocado. Así cada pieza se disfruta con las papilas frescas.
No olvides el pan: un buen pan de pueblo, en rebanadas finas o en picos, es lo que impide que la tabla sature. Y si quieres pechar bien el conjunto, la fruta también ayuda. Unas uvas, unos higos o un poco de manzana casan mejor de lo que parece con la grasa de un buen embutido curado. Sobre qué vino del Bierzo elegir para acompañar todo esto, tenemos un artículo dedicado que te ayudará a no equivocarte en la copa.
Dos trucos finales que no fallan: saca los embutidos de la nevera unos 20 minutos antes de servir, porque fríos pierden matices. Y si vas a preparar la tabla con antelación, corta cada pieza justo antes de sacarla. O cúbrela con film: una loncha cortada con horas de antelación se reseca y pierde la gracia. Por seguridad, no dejes la tabla montada más de dos horas a temperatura ambiente, sobre todo si hace calor. Puedes consultar más ideas sobre cantidades en este artículo de Directo al Paladar sobre tablas de quesos y embutidos.
Tres tablas ya montadas con nuestros lotes
Si prefieres no ir pieza por pieza a la hora de preparar una tabla de embutidos, tenemos ya el trabajo hecho en forma de lotes. Pensados precisamente para resolver una tabla sin pensar demasiado ni tener que amolarte calculando cantidades.
Para una reunión grande, donde no quieres quedarte corto, el Lote Ancares es tu opción. Reúne variedad y cantidad suficientes para que la tabla aguante toda la tarde sin que nadie se quede con hambre. Ideal para una sobremesa larga con la familia entera. Si buscas la experiencia completa, con la variedad de toda la casa en una sola caja, el Lote Pajariel es tu opción. Es nuestro insignia y el que mejor representa lo que somos. Perfecto para cuando quieres quedar bien sin pensarlo dos veces. Y si la ocasión es más pequeña —una cena para dos, una visita de última hora—, el Lote Teleno es la opción. Te da lo esencial sin sobrar ni faltar, sin comprar de más para una tabla modesta.
En cualquiera de los tres casos, la garantía es la misma que ya conoces: todo sin gluten, sin lactosa y sin aditivos artificiales. Ya sabes cómo preparar una tabla de embutidos perfecta; lo único que tienes que decidir es en qué orden vas a comértelo.